Hablar con SERENIDAD y firmeza, te puede llevar muy lejos
Puedes pensar que para convencer tienes que demostrar emociones visibles y notorias, pero no siempre es necesario.
Un ejemplo es la vez que Humphrey Bogart llevó a su estilista (y amante) Verita Thompson, a cenar:
Verita era una mexicana que logró llegar a Hollywood como estilista. Tuvo un amorío con Bogart (aunque ambos estaban casados).
Al llevarla al restaurant Romanoff's por vez primera, él la presentó como "Petée González, actriz mexicana".
Verita se quedó WTF, pero siguió la broma.
Para continuar con el juego, Verita solo hablaba español con Bogart, y un inglés nivel Sofía Vergara con todos los demás.
Cuando salieron del restaurante, soltaron la risa. Pero Verita le reprochó:
— Ahora, cada vez que vengamos... ¡Voy a tener que hacer el mismo papel!
El actor de Casablanca era bastante sinvergüenza y sabía que no sería la ultima vez que irían allí. Pensó un momento, y le respondió:
— No te preocupes. Lo arreglaré la próxima vez que vengamos.
La semana siguiente, volvieron al restaurante. Mike Romanoff, el dueño, les saludó:
— ¡Buenas noches, señorita González! ¿Cómo ha estado usted?
Verita iba a responderle cuando Bogart interrumpió, con cara de consternación:
— ¡Pero, Mike! ¿Qué te pasa? ¿No ves que es Verita Thompson, mi asistente personal?
El otro se quedó perplejo, balbuceando una disculpa.
Es posible que Romanoff se quedó tranquilo porque, después de todo "El cliente siempre tiene la razón".
(Y más si el cliente es un actor tipo A de Hollywood)
Pero en la mayoría de los casos, hablar con serenidad y firmeza te abrirá muchas puertas.
(Y te sacará de aprietos)
Hablando de películas, recuerdo una escena de Liam Neeson en "Taken" donde se hace pasar por otra persona en pleno nido de terroristas.
Es el ejemplo perfecto de hablar con serenidad y firmeza para convencer... aún mintiendo.
(Por si acaso, la escena inicia en el minuto 57:45)
Entiendo que los nervios pueden ser una cosa seria.
Por ejemplo, para una entrevista de trabajo; es normal que sientas estrés y algo de ansiedad.
Mi tip de hoy: visualizar cómo te imaginas un desenlace ideal, te ayuda a prepararte psicológicamente para cualquier escenario.
Pero otras reacciones corporales pueden ser difíciles de controlar:
Gesticular mucho, subir la voz, agitar la pierna contra el piso; incluso que te suden las manos y se te seque la garganta.
Ni hablar si no tienes tiempo de prepararte previamente. ¿Qué puedes hacer en ese caso?
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Jesús Enrique Rosas
Puedo escribir toda una historia cuando leo tu lenguaje corporal
Este artículo se publicó originalmente en 2020. Algunos enlaces, cursos o promociones que menciona pueden ya no estar disponibles.