Desarrollo personal

Vas a morir, y yo también

Recuerdo un episodio de la serie 'Dr. House', donde nuestro doctor favorito decía la siguiente frase:

"Lo más raro de decirle a alguien que se está muriendo, es que inmediatamente se enfoca en sus prioridades. Descubres lo que realmente le importa."

Dicho esto, tengo noticias.

Estás muriéndote.

Yo también.

Perdóname por ser tan crudo, pero es la realidad. Es solo cuestión de tiempo.

Aunque lo sepamos a ciencia cierta, ¿Es suficiente eso para enfocarnos en nuestras prioridades?

¿Es suficiente para descubrir lo que realmente nos importa?

No, no es suficiente.

Y no porque seamos irresponsables, sino porque sobreestimamos la cantidad de tiempo que nos queda.

Desde hace algunos meses me he interesado por la filosofía de los estoicos; Séneca, Epícteto y Marco Aurelio, entre otros; su perspectiva de apreciar las circunstancias tal cual son y no permitir que nos controlen ni nuestros deseos de placer ni nuestro miedo al dolor.

Uno de sus aspectos más resaltantes es la reflexión diaria sobre nuestra propia mortalidad.

Es recordar todos los días que vamos a morir.

'Memento Mori', el reflexionar sobre la muerte, puede parecer una práctica desagradable.

¿A quién podría gustarle el recordar constantemente que su vida se extinguirá tarde o temprano?

Al principio no entendía muy bien el por qué de esa fijación tan macabra, pues ese pensamiento constante en nuestra desaparición física podría interpretarse de dos formas:

La primera: si de todas formas vamos a morir, entonces da igual si nos dedicarnos a satisfacer todos nuestros impulsos; desde adicciones hasta agresiones. Desde vicios hasta irresponsabilidades. Desde Baco hasta Maquiavelo.

La segunda, vivir el tiempo que tenemos con un estricto sentido de la moral, disciplina y propósito; la intención de los estoicos sobre esta reflexión diaria.

¿Cuál escogerías tú?

No me contestes aún.

Porque todos sabemos la respuesta correcta, pero en algún momento hemos desperdiciado nuestro tiempo como si fuese tan abundante como la arena del desierto, o nos envenenamos con alimentos y bebidas que sabemos que nos dañan, o actuamos sin preocuparnos por las consecuencias de nuestras acciones sobre los demás.

Porque somos humanos. No hay nada de qué avergonzarse.

Y todos queremos tener la fuerza de actuar en función a la segunda opción: una vida recta.

Hay una forma de acercarnos a ese ideal estoico, pero para eso necesitamos usar nuestra imaginación.

Pensemos en cada día como si fuésemos un Centurión (o una Valkyria) que se dispone a partir mañana a la guerra, en tierras muy lejanas, contra fieras inimaginables.

Quien parte a un destino así, no tiene la certeza de volver. Por eso, es diligente en entregar toda su energía a sacarle el máximo provecho al tiempo que tiene con sus seres queridos.

Ese día antes de partir, dedica tiempo para hablar con sus hijos para escucharles y tener la oportunidad de enseñarles una cosa más. Algo que les sirva para el resto de su vida.

Ese día antes de partir, dedica tiempo para hablar con su pareja y decirle algo hermoso que nunca le haya dicho.

Ese día antes de partir, trata de dejar todo en orden en su casa, pues no sabe si volverá.

Ese día no perderá el tiempo en discusiones intrascendentes, no desperdiciará su energía en actividades vacías, no dejará de exprimir cada minuto.

Ese día actuará consciente de su propia mortalidad.

En eso se basa la filosofía estoica.

Reflexionamos sobre nuestra muerte para vivir una vida honorable, todos los días.

Porque la arena de nuestro reloj está corriendo.

Ahora, ve a los mensajes de tu móvil y escríbele a tus seres queridos, a cada uno, que les quieres.

Solo eso: 'Te quiero'.

Cuando te pregunten que por qué el mensaje, les respondes 'Porque sí'.

Si insisten en explicaciones, reenvíales este mensaje.

Y cuando se encuentren de nuevo, dales un abrazo fortísimo.

Bendigo tu fortuna de tenerlos.

Ahora levántate y aprovecha el día, que mañana nos toca ir juntos a la guerra.

Gracias por leerme,

Jesús.

jrosas@knesix.com

Este artículo se publicó originalmente en 2018. Algunos enlaces, cursos o promociones que menciona pueden ya no estar disponibles.