Negocios y ventas

Dejar pasar una, es comprensible; dos, es franca estupidez

En 1998, Internet era como el viejo oeste.

No había ningún tipo de ley ni orden. Para poder buscar información teníamos que recurrir a directorios online organizados por categorías, o en el mejor de los casos, a 'rastreadores'. Yo usaba uno llamado HotBot.

Era el amanecer de los buscadores de internet, los cuales sufrían una trágica debilidad: no podían determinar con exactitud si las páginas que te ofrecían en cada búsqueda eran realmente relevantes para ti.

Un día llegaron a las puertas de Yahoo dos estudiantes de Stanford que habían estado desarrollando un algoritmo que determinaba la relevancia de cualquier página en relación a una búsqueda.

Automatizar este proceso era algo genial, pues eso significaba poder presentarle al visitante una lista de páginas según su relevancia.

Como las 'recomendaciones del chef', si quieres verlo así.

Estos universitarios fueron recibidos por los ejecutivos de Yahoo con cierto escepticismo. Después de todo, ¿Cómo garantizaban que su algoritmo era útil, o siquiera funcionaba? ¿Cómo dos simples estudiantes habían podido desarrollar algo así?

Cuando les preguntaron cuánto pedían por los derechos de su algoritmo, respondieron:

"Un millón de dólares".

Recuerda que estamos hablando de tecnología revolucionaria; poder organizar el mapa completo de la emergente economía digital, que para entonces crecía como la espuma.

¿Cómo podían estar pidiendo un millón, y no 10 o 20?

La razón era sencilla: simplemente querían deshacerse del proyecto pues querían continuar sus estudios en Stanford y les estaba quitando demasiado tiempo.

La respuesta de Yahoo fue una hipotética y corporativa carcajada.

En realidad, no tenían idea de la oportunidad que habían dejado pasar: acababan de rechazar la compra de Google.

Los estudiantes eran Larry Page y Sergei Brin.

Cuatro años más tarde, fue Yahoo quien los llamó para negociar; ahora sí querían comprar. El negocio de la publicidad de Google - AdWords - se había convertido en uno de los más lucrativos del momento.

Ofrecían 3 mil millones de dólares.

Page y Brin estaban dispuestos a vender, pero por 5.

Yahoo tenía para pagar eso y más, pero se negaron; les pareció una locura de precio.

Otra oportunidad desperdiciada.

Google terminaría mutando en un monstruo de 500 mil millones de dólares.

Yahoo fue rematada a Verizon en el 2016 por menos de 5.

¿Moraleja?

Es triste dejar pasar una oportunidad por escepticismo, pero más triste aún es dejarla pasar dos veces por orgullo.

¿Sabes cuál es el error más común que cometemos? que dejamos pasar oportunidades porque estamos sintonizados con nuestro 'yo' actual y no con nuestro 'yo' futuro.

Nuestro 'yo' futuro tendrá éxito solo si nosotros, en este momento, actuamos pensando en él.

Si actuamos pensando en el peldaño en el que nos encontramos ahora... no nos vamos a mover.

Porque estamos cómodos aquí, ¿Verdad?

Pero piensa en ti hace 5 o 10 años; ¿Cuáles oportunidades aprovechaste que te permitieron estar donde estás ahora?

¿Cuáles desaprovechaste?

Ése es el problema cuando pierdes una oportunidad. Una cosa lleva a la otra y sin darte cuenta, ya te has arrepentido.

Sería como dejar pasar las inscripciones de nuestro Diplomado en Kinesics Coaching™, que comienza el lunes; te quedan menos de 36 horas para ser parte de este grupo.

¿Cuánto vale para ti el poder desarrollar la capacidad de descifrar la comunicación no verbal?

Sin contar los ingresos que tendrías como Consultor en Kinésica.

Imagina lo que pensaría tu 'Yo futuro' si lo dejas pasar.

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Te espero en el campus virtual,

Jesús Enrique Rosas
Director - Knesix Institute

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Este artículo se publicó originalmente en 2018. Algunos enlaces, cursos o promociones que menciona pueden ya no estar disponibles.