Por qué nunca debes decir "Mírame A Los Ojos Y Dime La Verdad"
"Voy a darle una última oportunidad, justo aquí, justo enfrente de Dios y su país. Quiero que me vea a los ojos. ¿Es cierto el alegato de la doctora Ford?"
Ésa fue la pregunta que le hizo el senador John Kennedy a Brett Kavanaugh el pasado jueves en el senado norteamericano, durante una audiencia concerniente a sus acusaciones sobre asalto sexual.
Parece una pregunta muy efectiva para 'sacarle' la verdad-verdadera a la gente.
En realidad, lo que estás haciendo es facilitarles el mentir.
Los ojos son la ventana del alma (y las mentiras).
Mentir es un proceso de fuerte estrés para nuestro cerebro.
Decir la verdad es tarea fácil: simplemente relatar un suceso, tal como lo recordamos, de nuestra memoria. Es aún más sencillo si no estamos ligados emocionalmente a tal suceso.
Pero cuando mentimos, y esa mentira intenta disfrazar u ocultar una situación que nos perjudica, nuestra mente debe dividirse en un montón de roles, como por ejemplo...
- Recordar lo que hemos dicho hasta ese momento, para no contradecirnos,
- Pensar en cómo sería la actitud de alguien que dijese la verdad,
- Tratar de no añadir más detalles que no compliquen la historia,
- Ajustar el tono de voz para parecer sinceros,
- Decidir qué hacer con nuestras manos, nuestra postura, nuestra mirada, etc.
...eso, por encima.
Cuando alguien dice: "Mírame a los ojos y dime la verdad", le está permitiendo al (posible) mentiroso ahorrarse un montón de cómputos mentales.
Solo tiene que quedarse quieto, mantener la mirada fija y en esa postura repetir lo que ya ha dicho, palabra por palabra.
No sabemos si Brett Kavanaugh es inocente (su intensa emoción a lo largo de toda la audiencia es cónsona con alguien que está indignado por una falsa acusación), pero de lo que sí estamos seguros es que la pregunta del Senador Kennedy, aunque parezca amenazante, no es nada útil.
De hecho, marcaría el final del 'interrogatorio', por ser tan tajante.
Así que no le digas a nadie que te 'mire a los ojos' cuando vayas a preguntarle algo crítico.
Si quieres descubrir la verdad, hay otras maneras, como...
La técnica del policía malo / policía bueno.
Tratar de sacarle la verdad a alguien a la fuerza, nunca es buena idea; lo pones a la defensiva y en ese estado, un culpable que miente es prácticamente indistinguible de un inocente que trata de probar que no lo hizo.
Hay muchas estrategias de interrogatorio, algunas más agresivas que otras; pero la famosa 'policía bueno / policía malo', muy usada en películas, series y cómics, es bastante acertada.
Un primer oficial se muestra extremadamente hostil con el interrogado; si éste se mostraba a la defensiva, ahora lo estará aún más.
El segundo oficial, una vez que el primero ya no está presente, se muestra indignado por la actitud de su colega y asume una actitud de comprensión y empatía.
Precisamente por la 'actuación' del primero, el segundo es visto como mucho más amable y juicioso.
Lo que propicia que el interrogado entre en confianza con él. En ese estado, ya no se trata de un oficial más, sino otro ser humano; casi un confidente.
Incluso tú puedes aplicar esta misma técnica en solitario, haciendo alusión a terceros que incluso pueden ser ficticios. Podrías hacer afirmaciones como "Otros perderían la paciencia rápidamente, pero igual no te comprenden como yo lo hago".
¿Te gustaría aprender a interrogar a cualquier persona, y sacarle la verdad prácticamente sin que se de cuenta?
Este artículo se publicó originalmente en 2018. Algunos enlaces, cursos o promociones que menciona pueden ya no estar disponibles.