El extraño parecido entre la salsa agridulce y la persuasión
Sopa agriopicante. Pollo agridulce. Yin-Yang culinario occidentalizado y saturado de glutamato monosódico.
Pero qué bien sabe.
Y qué buen ejemplo para aprender sobre persuasión.
La actitud al persuadir tiene dos partes: una agria y otra dulce.
Por un lado, debes actuar como si no necesitas de la otra persona en lo más mínimo. Es la única manera de tener la actitud correcta en toda situación.
Por otro, debes ser mejor que nadie escuchando. El mejor escuchador del mundo (acabo de inventármelo).
Debes prestar atención a las palabras. Las anécdotas. El lenguaje corporal. Las entonaciones. Debes parafrasear lo que dice. Demostrar tu comprensión con ejemplos. Debes usar preguntas con inteligencia para meterte en su pellejo.
Debes escuchar a esa persona mejor que su propia madre.
Esa mezcla de la actitud de 'No me importas en lo más mínimo' con 'Estoy totalmente comprometido con lo que me estás diciendo', desfasa y cautiva al mismo tiempo.
Porque las personas no están acostumbradas a que alguien ande por allí sin importarle la gente; ni que alguien te escuche con la comprensión de un fraile.
Y mucho menos, que una persona combine ambas actitudes.
Inténtalo una vez. Y por supuesto, no dejes de estar pendiente de sus expresiones faciales: http://knesix.com/posgrado-microexpresiones/
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¿Qué esperas para aprender a persuadir? escríbenos,
Este artículo se publicó originalmente en 2018. Algunos enlaces, cursos o promociones que menciona pueden ya no estar disponibles.