Lee el p**o manual. Luego tíralo a la basura.
Recibió el manual de ventas en sus manos, emocionado. Lo abrió aún antes de abandonar la sala donde estaban todos reunidos, durante su primer entrenamiento.
El lunes comenzaba su trabajo como vendedor de filtros de agua. Leyó el grueso volumen de cabo a rabo, memorizó a la perfección las propiedades del producto e incluso practicó frente al espejo las respuestas a las posibles negativas.
Tenía las ganas, el conocimiento y la disciplina. ¿Sabes cuántos filtros vendió en sus primeras dos semanas?
Cero.
Ni siquiera le escuchaban. Le cerraban la puerta en la cara nada más oler que era un vendedor.
Pero en algunos casos los fracasos y la frustración son el germen de un cambio de táctica.
Entonces, salió de nuevo a la calle con sus productos.
Tocó el primer timbre, y cuando le abrieron lo único que dijo fue:
"Buenos días. Una pregunta: el agua de su casa, ¿Cómo trata a su cabello?"
De repente, tenía toda la atención para él. Muchas puertas (y muchas billeteras) se abrieron de par en par.
Terminó ganando mucho más vendiendo filtros de agua a medio tiempo, que siendo piloto comercial a tiempo completo.
¿De quién se trataba? Jim Camp, quien se convirtió en uno de los negociadores más exitosos del mundo.
La moraleja: no se trata de ti.
No se trata de tu producto ni tu servicio, ni sus características ni beneficios. Nada de eso.
Se trata de tu cliente y lo que le duele. Eso y nada más. Olvida el manual.
Ya es hora de que hablemos para hacer que tus ingresos comiencen a fluir como lo has esperado desde hace meses, con una fórmula persuasiva diseñada exactamente como la necesitas.
Ya sabes dónde encontrarme.
Éxito,
Jesús.
Este artículo se publicó originalmente en 2019. Algunos enlaces, cursos o promociones que menciona pueden ya no estar disponibles.