La creencia [errónea] #1 en los negocios
Hace seis años, Joaquín tuvo una idea.
Al principio le pareció una idea sin importancia.
Era una aplicación para móviles. ¿Su función? no es importante. Lo importante es que Joaquín notó en ese momento que no había ninguna similar en el mercado.
Por un tiempo estuvo muy interesado en desarrollarla. Juntó a algunos amigos programadores y trató de venderles la idea. Persuadirles, diría yo.
Pero lo hizo sin convicción, pues él no estaba comprometido del todo. Tenía un trabajo fijo, lo cual por supuesto le daba estabilidad... pero el resto del tiempo lo malgastaba en pavadas.
Series, videojuegos, reuniones repletas de chismes y complejos. Te imaginas. Total, que dejó el proyecto así, en el aire. Se dijo a sí mismo: 'Quizá aún no le ha llegado el momento a esta idea, es ¡Demasiado revolucionaria!'
Tiempo después, se enteró que surgieron dos o tres aplicaciones similares a la que él había ideado.
La mitad de él pensó, "¡Me han robado la idea!", e hirvió ligeramente de rabia.
La otra mitad pensó, "Nahh... seguro no van a tener éxito, pues les hace falta esto, esto y esto...", y apartó la atención de esa idea que había sido únicamente suya en algún momento.
Y tuvo razón.
Las tres aplicaciones fallaron. Desaparecieron. Fracasaron.
Pero durante ese proceso, una nueva surgió, a manos de unos desarrolladores daneses. Una que sí hizo esto, aquello y lo otro. Y no fue así desde el principio; de hecho, casi se quedan sin dinero a medio camino.
Pero surgieron.
Un día, Joaquín estaba aburrido revisando Apps para descargar.
Y la ve.
La descarga, con la mente en silencio.
Y ve su idea, encarnada por un danés de apellido impronunciable que planea venderla al mejor postor. Un danés que no tenía idea de programación, pero juntó a un pequeño grupo de locos que compartieran su visión.
Y unos años después, vio los frutos.
Joaquín no podía sentir rabia.
No tenía derecho a sentirla.
Se quedó revisando la aplicación un rato más. Le interrumpió un mensaje; lo esperaban en el bar para tomarse unas cervezas.
Lo usual. Lo de todos los días.
Lo que hacemos y el tiempo pasa, sin que nos demos cuenta. Porque así somos: esperamos; esperamos a que sea el momento propicio o la idea genial.
(Creyendo que nuestra 'idea genial' va a arrastrar tanta gente como un concierto de los Rolling Stones).
El error #1 en los negocios es esperar.
Esperar a tener la idea genial. Luego, a que la gente la alabe por innovadora. Luego, el producto o servicio. Luego, esperar a perfeccionarlos, a tener la publicidad perfecta, la distribución perfecta, el público perfecto.
No. No. No.
El momento es ahora.
Y si tienes un negocio o plan que aún no ha despegado, puede que ésa sea la razón.
Podemos ayudarte a materializar esa idea. A escalar tu negocio. A multiplicar tus ingresos.
¿Quieres saber más? solo tienes que escribirnos.
Hagámoslo. Ahora. Ya.
Compartamos el éxito,
Este artículo se publicó originalmente en 2018. Algunos enlaces, cursos o promociones que menciona pueden ya no estar disponibles.