El orden de un capitalista que sí altera el producto
El otro día me gané el adjetivo de 'materialista'.
Tú sabes, por mi forma de hablar del dinero. Y el poder. Y la dominación mundial.
Lo bueno es que querer dominar al mundo no es ilegal, pues no se ha cometido ningún crimen... aún.
El caso es que me insistieron que profesaba la manipulación, afirmación que es falsa; y que debería aplicar las herramientas que uso para fines más elevados. Como 'ayudar a las personas'.
Corregí, sencillamente: "Ayudo a las personas a hacer crecer sus negocios. Les enseño a persuadir; si ellos quieren usarlo para manipular, eso escapa de mi responsabilidad".
Lo que sí sé es que manipulando, no van a llegar muy lejos.
Pero me quedé pensando: ¿Por qué tantas personas piensan que 'ganar dinero' y 'ayudar al prójimo' son opuestos?
Bill Gates por ejemplo, es uno de los filántropos más grandes que existen; antes fue un ambicioso capitalista. Su obsesión: dominar al mundo con Windows, Office y aquella mascota infame en forma de clip.
Hoy financia investigaciones para variedades de arroz más resistentes para combatir el hambre en el mundo.
¿Y si el joven Bill, con diecisiete años, hubiese decidido unirse a Gree
Peace?
Piensa lo que quieras, pero este orden - primero capitalista, luego filántropo - funcionó muy bien. ¿Y para qué tratar de arreglar lo que sabemos que funciona?
Antes de ayudar al mundo, primero tienes que comértelo. No puedes ayudar a quien se está ahogando en un mar tormentoso, si tú también estás en el agua.
Eso sí, para poder comértelo tienes que persuadirlo con nuestro muy, muy exclusivo programa:
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Pon tus cosas en orden. Hoy.
Éxito,
Este artículo se publicó originalmente en 2018. Algunos enlaces, cursos o promociones que menciona pueden ya no estar disponibles.