El martillazo de adrenalina que (casi) se vuelve una historia de terror
Sentía una presión en el pecho.
Como un peso invisible aplastándole el esternón.
Aunque ya estaba acostumbrado.
El gran salón, a reventar con más de doscientas personas. En el podio, el maestro de ceremonias lo presentaba ante todos; les daría una conferencia en breves minutos.
No acostumbraba preparar sus charlas. Tenía la capacidad de ponerse a hablar de casi cualquier tema, de forma improvisada, y salir airoso.
Era su forma de estimular su adrenalina; lo único que decidía en los días previos a cada evento era el tema que tocaría.
Esta vez planeaba jugar a lo seguro: Iba a dar su "Charla Mendel", o la recopilación de una serie de anécdotas de Gregor Mendel quien descubrió las leyes de la herencia genética.
¿Por qué se sentía tan nervioso?
Simplemente porque mientras más ingeniosa era la presentación previa, más presión sentía sobre su desempeño. Sobre las expectativas del público.
Sobre mantener su reputación de décadas.
Este presentador, en particular, se estaba luciendo al hablar de él.
Repasaba mentalmente la estructura general de la conferencia, cuando un hombre a su derecha se inclinó hacia él, susurrándole:
— Estamos esperando ansiosos su charla, Doctor.
Sintió que le costaba respirar, así que preguntó:
— ¿Cómo sabe que le gustará?
— Porque ya lo he oído en la Gordon Research Conference. Dio una charla sobre Mendel.
La garganta se le secó instantáneamente.
Discretamente, se enderezó en su silla.
— ¿Sobre... sobre Mendel? —empezó a ver nerviosamente a su alrededor. —¿Alguien más de los que están aquí asistió a esa conferencia?
— Sí, por supuesto. Casi todos —fue la respuesta.
Fue como sentir siete millones de alfileres saliendo por sus poros. Sus glándulas suprarrenales se despertaron en una inmediata visión de túnel.
Tuvo apenas tres minutos para pensar en un tema totalmente distinto al que había planeado.
Como siempre, salió airoso; pero no sin haber sudado más frío que de costumbre.
Años después, cada vez que recordaba esa anécdota, se le volvía a perlar la frente con sudor frío.
El conferencista era Isaac Asimov; por supuesto ser un lector voraz de toda clase de temas, le ayudaba para generar ideas en casi cualquier situación.
Pero aún así, sentía esa angustia antes de hablar ante una audiencia (y esta noche en particular no la olvidaría por nada del mundo).
Ahora, voy a pedirte que pongas un temporizador de tres minutos en tu móvil.
¿Ya?
Es tu momento de brillar.
Tienes (menos de) tres minutos para armar una conferencia que improvisarás durante una hora a doscientas personas.
Detalle importantísimo:
Tu audiencia no viene *por el tema que escogerás*.
Tu audiencia viene *por ti*.
La pregunta (que solo tú puedes responder), es:
¿Cuál será ese tema?
Reflexiona unos minutos sobre esto, y luego hazte la pregunta que realmente duele:
¿El tema lo escogiste porque pensaste que al público le interesaría... o porque confías en tu habilidad de imprimirle pasión por una hora completa?
Hay una gran diferencia.
Porque la mayoría de nosotros pasamos una desproporcionada cantidad de años escogiendo un 'tema' en función a la atención de otros.
¿La razón? tenemos demasiado tiempo para darle vueltas y vueltas en la mente, lo cual siempre es un problema.
Eso es lo bueno de tener solo tres minutos.
O menos.
No tienes tiempo de racionalizarlo.
No puedes darle vueltas.
Vas a escoger el tema con las tripas.
Vas a escoger *tu* tema.
Nuestro principal problema es que creemos que tenemos tiempo de sobra (y que podemos posponer 'nuestro' tema de forma indefinida).
¿Y si en vez de tener tiempo de sobra, tuvieses solo tres años?
¿O tres meses?
¿O tres minutos?
Estás aquí para sentar un precedente. Para que tu voz sea escuchada. Para que la gente deje sus móviles a un lado cuando comiences a hablar.
¿Cuál es ese tema que vibrará en el aire?
Solo tu lo sabes.
Porque es tuyo, y puedo ayudarte a pulirlo con el Código Knesix:
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Te espero en el campus virtual,
Jesús Enrique Rosas
- Puedo narrar una gran historia cuando leo tu lenguaje corporal.
Este artículo se publicó originalmente en 2019. Algunos enlaces, cursos o promociones que menciona pueden ya no estar disponibles.