Timidez y ansiedad social

Controlar tus NERVIOS requiere mucho más que solo la teoría

Con práctica puedes controlar tu lenguaje corporal como quien escoge sus palabras; pero a veces puede traicionarte.

La historia de Abraham Lincoln justo al firmar la Proclamación de Emancipación, lo demuestra:

Ese día, el 1 de enero de 1863, la agenda de Lincoln estaba a tope recibiendo a oficiales, políticos, diplomáticos y al público en general para la ocasión.

Aún con el aplomo que le caracterizaba, le resultó agotador pasar tres horas saludando a todos con apretón de manos.

A las dos de la tarde se retiró a su estudio, y allí le esperaba el acta para firmarla.

Alzó el bolígrafo de metal y se dio cuenta que la mano le temblaba más que la del clásico tío que se emborracha en las reuniones familiares.

Su asistente le preguntó qué le pasaba.

— Tengo la mano dormida... creo que por tantos apretones.

Su asistente lo vio, extrañado.

— Pero si solo tiene que firmar el acta —dijo.

— Si la firmo con la mano así, la gente al verla tendrá todo el derecho de pensar que dudé al hacerlo.

Puso el bolígrafo a un lado.

Se permitió una siesta de veinte minutos, y al despertar su mano había recobrado su fuerza habitual.

Tomó el bolígrafo nuevamente y firmó cual jeque árabe que firma la compra de un Lamborghini bañado en oro.

— Pongo mi alma en esto, por si mi nombre llega a pasar a la historia.

Puedes preguntarte, ¿Por qué le importaría tanto a Lincoln lo que pensara la gente *después* de haber firmado la declaración?

Total, ya estaría su firma allí. No habría vuelta atrás.

La respuesta: no querría que nadie dudase de su convicción en lo que se había propuesto.

Exactamente igual pasa cuando te propones persuadir a una persona, un grupo o una audiencia.

Incluso si sabes que tienes todas las de ganar y vas a ofrecer algo que SABES que les beneficiará, puedes sentir nervios.

Y ellos juzgarán tu convicción en función a esos nervios.

Es por eso que los mejores vendedores de la historia afirman que antes de persuadir cualquier persona, tienes que estar absoluta y obsesivamente seguro de tu valor y de lo que ofreces.

Si tú no estás convencido al 120%, ¿Cómo pretendes venderle tu idea a los demás?

Es crítico.

El problema es ¿Cómo sabes de qué manera comportarte y adaptar tu lenguaje corporal a cada situación?

Es por eso que primero tienes que comprender cómo tu cuerpo 'revela' tus emociones en esos momentos en los que los nervios te alteran.

Conocer los puntos corporales de escape.

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Jesús Enrique Rosas

Puedo escribir toda una historia cuando leo tu lenguaje corporal

Este artículo se publicó originalmente en 2020. Algunos enlaces, cursos o promociones que menciona pueden ya no estar disponibles.