Controlar tu ATENCIÓN es más importante de lo que crees
Prestar atención en una conversación es, sin duda alguna, uno de los hábitos más importantes que podemos desarrollar. Pero ¿Qué tanta atención prestamos a nuestra mente?
El escritor James Allen nos da una pista:
En su libro "As a man thinketh" (la traducción sería, más o menos, "La forma como piensa el ser humano"), Allen compara nuestra mente con un jardín.
Al igual que cualquier jardín, no tienes que hacer absolutamente nada para que se reproduzca; naturalmente lo hará.
Pero...
El problema está en que mantenerlo cuidado requiere de mucho trabajo; sobre todo sacar alimañas, hierbas y cualquier otro parásito que quiera (naturalmente) invadir el espacio.
Total, todos son seres vivos que están compitiendo por el mismo espacio.
Hablando de la mente: Nosotros no necesitamos 'obligar' nuestra mente a pensar. Ella sola va a ponerse a maquinar literalmente, en cualquier cosa.
(¡Como recordar si no dejamos el gas abierto esta mañana!)
O preguntarnos por qué esa persona no nos ha llamado, o 'cuándo saldrá el próximo episodio'.
En pocas palabras, no tenemos que ser intelectuales para que nuestra mente haga lo que mejor sabe hacer: pensar.
Lo verdaderamente importante es ¿En qué enfocamos nuestra atención diariamente?
¿Dejamos que nuestra mente se enfoque en 'parásitos' que consumen nuestro tiempo?
Ahora, una observación sobre el término 'consumir tu tiempo'.
No me estoy refiriendo a que te vuelvas una máquina productiva como Elon Musk. Eso no es realista ni mucho menos sano para la mayoría de las personas.
Lo crítico es que tu tiempo productivo sea hiper-enfocado.
De hecho, la idea es que saques tantos 'parásitos' que te roban la atención, como sea posible.
De esa manera, podrás hacer mucho más, en menos tiempo. No es algo utópico, solo que hacerle un ajuste a tu atención, cuesta bastante.
Tu mente se empeña en dispersarse, y es normal.
Podrías 'controlar' tu mente, pero requiere muchísimo esfuerzo y en un momento de flaqueza puedes perder tu avance.
Mi recomendación: en vez de controlar pensamientos, desarrolles hábitos. Para cada una de tus tareas, crea un sistema que te aligere el 'qué hacer a continuación'.
Organizar tus tareas diarias, separarlas en pasos sencillos y planificarte mejor te permitirá enfocar tus neuronas en lo verdaderamente importante: la resolución de problemas.
Allí es donde aplicarías toda tu potencia mental... y harías más en menos tiempo.
Más tiempo libre.
Todo esto es parte del pensamiento crítico; no solo saber pensar, sino en qué prestar tu atención. Y es el enfoque del Capítulo 7 del Código Knesix, actualmente en desarrollo.
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Te espero en el campus virtual,
Jesús Enrique Rosas
Puedo escribir toda una historia cuando leo tu lenguaje corporal.
Este artículo se publicó originalmente en 2020. Algunos enlaces, cursos o promociones que menciona pueden ya no estar disponibles.