Cómo la percepción de ti mismo afecta tu lenguaje corporal (Y qué hacer al respecto)
Era una situación bastante extraña: dos hombres sentados en una cafetería se turnaban viendo una cucharita sumergida en el medio vaso de agua.
— "Yo la veo quebrada", dijo uno.
— "Pues desde este ángulo, la veo entera", dijo el otro.
Luego tocaban la cucharita sumergida en toda su extensión, para constatar que en realidad, no estaba quebrada en lo absoluto.
— "Yo de hecho, la siento íntegra"
— "Bueno... yo también".
Quienes se encontraban cerca de ellos ya les conocían, y definitivamente no era lo más raro que les habían visto hacer.
Corría el siglo XVIII e Immanuel Kant y Johann Herder discutían uno de los planteamientos que el filósofo irlandés George Berkeley había propuesto algunos años antes: Que nada existe más allá de lo que percibimos.
Y cada uno de ellos percibía aquella cucharita de forma distinta.
El planteamiento de Berkeley implicaba una realidad un tanto rara: Si algo no era percibido, entonces materialmente no podía existir. Como ese dilema Zen: "Si un árbol cae en el bosque y no hay nadie que lo escuche, ¿Hace ruido?".
Por eso Berkeley había determinado que de lo único que podías estar absolutamente seguro era de tu propia existencia.
Lo simpático es que la percepción de tu propia existencia se parece a esa cucharita sumergida en el medio vaso de agua.
Verás: tenemos la mala costumbre de medir nuestro valor e incluso nuestra propia identidad, en función a qué tan 'exitosos' somos en nuestro día a día.
Si nuestro día fue un fracaso, nos sentimos como un fracaso; medimos nuestra valía por los resultados que hemos obtenido.
Es como ver la cucharita quebrada por la refracción, y pensar que realmente está quebrada.
Pero cuando alcanzas a tocar la cucharita y sumerges los dedos en el agua, constatas que siempre ha estado íntegra.
Así como tú, tu identidad y tu valía.
Comprendo perfectamente que a veces te cueste asumir un lenguaje corporal de confianza aún en esos momentos en los que el mundo se te viene encima.
Te propongo un cambio de percepción: recordar que tus sentidos (y las propiedades refractivas del agua), te pueden engañar.
Es como en la película "Matrix", pero al revés: tu cucharita interna nunca se dobla ni mucho menos se parte.
Por supuesto, así como haces ejercicio para mantener tu corazón en forma, debes ejercitar tu lenguaje corporal para que se te haga más fácil presentarte con total confianza aún en situaciones límite.
Precisamente ese punto lo desarrollas en la lección 22 de mi Certificación en Lenguaje Corporal y Persuasión:
Certificación en Lenguaje Corporal y Persuasión
20 años de investigaciones concentrados en un solo programa online.
¿Qué es lo primero que harás al dominar tu lenguaje corporal?
Mucho éxito,
Jesús Enrique Rosas
Director - Knesix Institute
Este artículo se publicó originalmente en 2019. Algunos enlaces, cursos o promociones que menciona pueden ya no estar disponibles.