El secreto mejor guardado del lenguaje corporal
Habían pasado menos de 48 horas y ya me habían despedido.
¿Sería acaso un nuevo récord?
Posiblemente, aunque no había nadie para celebrarlo.
Dos días antes, había conseguido el cargo de ejecutivo de cuentas en una agencia de publicidad local. Estaba realmente emocionado, pues era mi primer trabajo justo después de salir de la universidad.
Puedes imaginar cómo me sentía.
Era martes; a las nueve y media asistía a mi primera reunión, con la representante de una empresa cuya cuenta iba a tener a mi cargo.
La entrevista duró treinta y seis minutos (No sé por qué lo recuerdo con tanta exactitud).
También recuerdo que a lo largo de todo el tiempo que estuve allí, sentí que 'algo' no andaba bien. Aunque sus palabras expresaban amabilidad, había algo en su actitud que estaba fuera de lugar.
¿Sería su tono de voz? ¿La manera como estaba sentada en la silla? ¿La inclinación de la cabeza?
He repasado ese episodio varias veces y recuerdo que estaba realmente ansioso por ponerme a trabajar de inmediato, y no le hice caso a esa sensación.
Cuando regresé a la agencia, mientras hablaba con mi jefe sobre los pormenores, se me ocurrió hacerle el comentario:
"Por cierto, Sr. Ramírez... la persona de contacto con quien hablé... Sí, la subdirectora, ella misma... Hay algo en su actitud que no sé cómo explicar, pero no sé si realmente quiera trabajar con nosotros"
Él había mantenido la mirada hasta ese momento en unos informes de medios. Hizo una pausa, y casi sin moverse, giró los ojos hacia mí.
"¿A qué te refieres?"
"No lo sé. Era la forma como hablaba. No sé cómo explicarlo; parecía tensa o incómoda".
Él devolvió sus ojos a los informes y pronunció tres palabras que yo no había escuchado nunca:
"Su Lenguaje Corporal".
¿Lenguaje Corporal? ¿Uno habla con el cuerpo? Si bien era la primera vez que oía hablar del término me imaginé a qué se refería.
Era la primera vez que escuchaba el término; no sabía a ciencia cierta lo que quería decir, pero obviamente intuía su significado. Solo se me ocurrió repetirlo.
"Sí, supongo. Su lenguaje corporal".
Mi jefe se encogió de hombros. La conversación había terminado.
En esa época aún no existía internet, pero no era necesario; los rumores tienen una insólita facultad de propagarse rápidamente y mis observaciones llegaron a oídos de los responsables en esa empresa.
Y como habían alianzas y amistades con la agencia donde yo trabajaba... te imaginarás la cadena de acontecimientos.
Literalmente mis 'observaciones' me habían costado mi primer trabajo.
Estuve realmente contrariado en ese momento, pues me pareció injusto. No contaba con muchas herramientas emocionales en ese momento, así que la rabia me duró algunas semanas.
Mientras tanto, iba desarrollando una sensación distinta: una fuerte curiosidad por 'el tal' lenguaje corporal.
Pero no hice nada al respecto (¡Era más urgente conseguir otro empleo!).
Meses después, me enteré por mis fugaces compañeros de trabajo que la empresa en cuestión (y precisamente, la persona con la que me entrevisté), les habían dado uno y mil dolores de cabeza.
¿Sería casualidad?
Volví mi atención a ese 'Lenguaje del Cuerpo'.
¿De qué se trataba realmente esto del Lenguaje Corporal?
Me hice esa pregunta hace casi un cuarto de siglo.
Y desde entonces, no he parado de investigar y aprender sobre el tema.
Puedes considerarlo oficialmente mi pasión.
Durante ese proceso, descubrí el secreto mejor guardado del lenguaje corporal, y que se divide en tres factores:
- Todos tenemos la habilidad de 'leer' el lenguaje corporal de los demás, pues es parte de nuestra programación gracias a la evolución; pero no sabemos usarla conscientemente pues sencillamente, dejamos de aplicarla desde muy temprana edad.
- En la medida en la que estamos más y más conectados gracias a la tecnología, en la misma medida atrofiamos éstas y otras habilidades interpersonales.
- Esas habilidades incluyen factores críticos como la inteligencia emocional, la cual se 'entierra' cada vez más profundamente bajo capas y capas de interacciones superficiales.
¿El resultado? cada vez más gente sufre de enfermedades que tienen su origen en el cada vez más grave analfabetismo emocional.
No es juego, el estar la mitad del día con los ojos pegados a una pantalla.
Es un verdadero problema que nos está separando, tanto física como emocionalmente.
Lo más preocupante, es que eso no es lo más grave.
¿Quieres saber cuál es el verdadero peligro al que nos enfrentamos, y cómo te afecta sin que lo notes?
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Este artículo se publicó originalmente en 2017. Algunos enlaces, cursos o promociones que menciona pueden ya no estar disponibles.