No se supone que sepamos absolutamente todo, así que siempre es una buena idea pedir ayuda si la necesitamos.

Sin embargo, la forma en que Samuel L. Jackson filtra a sus verdaderos fans te ayudará a aprender la forma correcta de hacerlo:

A Jackson le preguntaron: «¿Qué es lo que tus fans siempre te dicen cuando te ven en la calle?»

Él respondió: «¿Sabes cómo llaman al cuarto de libra con queso en París?»

Es una referencia a uno de sus diálogos con John Travolta en Pulp Fiction.

Aquí está el truco:

Cuando cualquiera de sus fans hace esa pregunta, Jackson responde exactamente como en la película.

Parafraseando, dice algo como, «No… ¿Cómo lo llaman?»

En este punto, el 99% de los llamados «geeks» del cine no entienden el chiste y se sienten avergonzados, pensando que Jackson no recordaba su propio diálogo.

Pero…

Sólo un puñado selecto entiende que Jackson está interpretando a su personaje de Jules Winnfield y continúan con el resto del diálogo.

Eso significa que han visto la película, son verdaderos fans y también estaban alertas cuando se encontraron al actor.

¿De qué te sirve todo esto?

Esta es una analogía para muchas situaciones, como cuando pides consejo a un posible mentor, o pides ayuda a alguien que va muy por delante de ti en el ‘juego’ de la vida.

No puedes decir simplemente «Por favor, ayúdeme».

Incluso con las mejores intenciones, nadie te tomará en serio a menos que hagas tu tarea primero.

Esto me recuerda al luthier americano Randy Parsons, cuya historia compartiré en el futuro.

Parsons pudo beneficiarse de un gran mentor, pero sólo porque primero trabajó duro durante dos años aprendiendo todo sobre las maderas para guitarras.

Un tema común: ayúdate a ti mismo’ primero.

Recuerda que no importa cuán grande sea el mentor que encuentres, o cuán dispuestos estén a darte una mano, la experiencia de cada quien es única.

Y también la tuya. Si no conoces tu propia identidad o no sabes lo que realmente quieres, ¿cómo puedes esperar que alguien lo descubra por ti?

De hecho, el mentor no tiene ninguna obligación de saber si sus métodos realmente te serán beneficiosos.

Sólo unos pocos grandes Maestros te pondrán a prueba para asegurarse de que tienes absolutamente claro lo que quieres… para que no pierdas su tiempo.

Suena bastante justo, ¿no?

Antes de pedir ayuda, define qué es lo que quieres.

Antes de pedir ayuda a alguien, devora cada pieza de contenido que haya publicado. Artículos de su blog, libros, vídeos.

De esa manera serás capaz de responder «royale con queso» cuando llegue el momento 😉

A veces tendrás que persuadir a tu mentor para que te enseñe.

No te preocupes, tengo algo que puede ser útil: mi libro electrónico gratuito de consejos sobre el lenguaje corporal y la persuasión.

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¡Mucho éxito!

Jesús Enrique Rosas

Puedo escribir toda una historia cuando leo tu lenguaje corporal.

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