Una de las mayores luchas ocurre entre definir lo que realmente quieres para tu vida y lo que tu círculo define como lo que ‘deberías’ desear.

Una buena forma de ilustrarlo es la anécdota del Capitán Willian Jones:

Jones trabajó para el multimillonario Andrew Carnegie no sólo como ingeniero sino también como gerente.

Había demostrado ser muy valioso para el negocio. Si no estaba creando inventos útiles, buscaba cualquier forma de crear un ambiente de sana competencia.

El complejo papel de ingeniero, gerente y líder lo hizo una parte integral del negocio, y por eso, Carnegie se ofreció a convertirlo en un socio.

Pero Jones rechazó la oferta, ya que no quería meterse con la parte de los negocios.

Fue muy conciso al respecto:

«No sé mucho de negocios y no quiero dedicarme a eso. Pero puedes darme un salario groseramente grande».

Y sí, siguió siendo un gerente… con un gran salario, tal como había sugerido.

Esto es mucho más que una historia capitalista con final feliz, jaja.

Podemos asumir que al convertirse en socio, Jones habría sido muy rico a largo plazo.

Pero la pregunta es, ¿merecía la pena el estrés adicional de hacer algo que no quería en absoluto?

Mucha gente diría que decir que no a una asociación con Carnegie era una tontería.

Pero la verdadera pregunta aquí es, ¿qué quería Jones para sí mismo?

Creo que se dio el lujo de ser muy claro al respecto. Y eso es precisamente lo que es peligroso si no lo has definido ya.

¿Cómo quieres vivir tu vida? Esa es una pregunta que no tiene una respuesta fácil.

Seguramente estás constantemente expuesto a los deseos «correctos».

Expuesto a la «clase correcta» de éxito.

Pero como dijo Earl Nightingale hace unas décadas, el éxito es la «realización progresiva de un ideal digno»

Eso es todo. Una declaración muy abierta que podría encajar de la manera que tú quieras.

Recuerdo que hace unos años un amigo de la universidad, en una repentina explosión de pensamiento filosófico, me dijo esto:

«Jesús, ¿te imaginas si todos pudiéramos hacer lo que quisiéramos?»

No se refería a la búsqueda de placeres. Hablaba de elegir a qué queríamos dedicarnos.

Eso fue hace más de 20 años y las cosas han cambiado bastante para la humanidad.

Internet ha sido una espada de doble filo que puede permitirnos encontrar nuestra tribu, cualquiera que sea nuestro oficio… …pero al mismo tiempo, nos presiona para que tengamos el éxito «correcto».

La pregunta clave ¿Qué es lo que realmente quieres?

Una forma de definirlo es escuchar tus emociones.

Y tus emociones se muestran constantemente a través de tu lenguaje corporal (así como el de todos los demás).

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¡Mucho éxito!

Jesús Enrique Rosas

Puedo escribir toda una historia cuando leo tu lenguaje corporal

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