Cuando sufres de ansiedad social, usualmente crees que los demás te están juzgando en prácticamente cada cosa que haces.

Lo digo por experiencia, pues hasta que fui capaz de manejar mi timidez, me sentía bajo la lupa de todos, en todo momento.

Uso la palabra ‘manejar’, pues la timidez no es algo que puedas eliminar. Yo en esencia sigo siendo tímido.

El problema surge cuando esa reacción exagerada a estar en contacto con la gente no solo te afecta al momento de la interacción, sino también cuando no hay nadie alrededor.

En esos momentos o estás pensando en la pata que metiste en la última interacción, o qué podrá pasar en la siguiente.

Es impresionante que solo con malgastar imaginación en esos pensamientos, la tensión sanguínea suba, el corazón se acelere y la piel incluso se sienta fría.

El núcleo del conflicto en realidad no es como los demás te juzgan. De hecho, a veces ni te observan.

El núcleo es la manera como te juzgas tú. Lo más probable es que te trates con demasiada severidad, hablándote en términos hirientes.

«¡Qué imbécil fui diciendo eso!»

«Pero, ¿Qué me costaba responderle al momento?»

«No sé qué con qué cara podré hablarles la próxima vez»

Estos son ejemplos sencillos, pero quizá familiares.

¿Te has hablado así en algún momento?

Ese continuo ciclo de reprocharte tus propias actuaciones y sentir ansiedad por próximos encuentros, es timidez crónica.

Una espiral descendiente pues te juzgas tan severamente que no puedes pensar con claridad cuando efectivamente, estás con otras personas.

Sobre todo cuando son extraños, o tienes que convencerlos de algo, o te intimidan por alguna razón.

¿La solución? es relativamente sencilla.

Tienes que salir de tu cabeza.

Tienes que ser un poco más amable contigo.

Y tienes que aprender a observar a las personas como son: Muchas, muchas veces tan tímidas como tú.

Porque una realidad a la que no escapa nadie es que todos tenemos cierta mezcla de inseguridades.

La mejor forma de superar las nuestras, es saber observarnos a nosotros mismos.

Al mismo tiempo, saber observar a otros como realmente son, nos permite serenarnos al interactuar con ellos.

Y todo comienza por saber interpretar tu propio lenguaje corporal, y el lenguaje corporal de quienes están a tu alrededor.

Por eso te ofrezco la oportunidad de comprender tu propio lenguaje corporal y leer el de los demás, descargando mi libro gratis de 100 tips:

Mucho éxito,

Jesús Enrique Rosas
Puedo escribir toda una historia cuando leo tu lenguaje corporal.

Suscríbete a mis tips diarios y descarga mi ebook "100 tips de comunicación no verbal" para descubrir todos los secretos del Lenguaje Corporal y la Persuasión: