La exposición escolar: una herramienta de evaluación rutinaria y desperdiciada.

La exposición escolar: una herramienta de evaluación rutinaria y desperdiciada.

  • Exposicion Escolar
Carlos Contreras Santillán
Por en la categoría Ensayos

Carlos presentó este ensayo como su informe de desempeño en el Diplomado en Kinesics Coaching™.


Desde el 2015 a la fecha he tenido la oportunidad de participar en varios talleres de comunicación para diversos profesionistas que buscan con urgencia contenidos que les permitan erradicar sus miedos, vicios o errores de comunicación al hablar en público.

Gracias a los aprendizajes del diplomado y a mi experiencia como docente he detectado que la mayoría de estos conflictos comunicativos se generan en ámbito escolar. La exposición es una herramienta académica que, en teoría, debería servir para que los alumnos practiquen y desarrollen estas habilidades, pero la carga de materias reduce el tiempo que un profesor podría dedicar para la guía correcta del alumno.

Desde los niveles básicos de la educación en México, la exposición es una práctica académica que genera “fantasmas” infantiles o hábitos poco convenientes que nos permitieron librar –a ciegas- este tipo de evaluaciones. Fantasmas que aparecerán en los momentos más esperados por todo adulto: un examen profesional, la entrevista de trabajo, la ponencia de un proyecto o cualquier junta laboral donde implique hablar frente a los demás.

En 2015 apliqué talleres tanto para alumnos como para docentes a nivel Secundaria. Sondeando en cada oportunidad, confirmé que el profesor de español es el único especialista que orienta la buena práctica de la exposición, pero los temarios y las actividades que deben cubrirse en cada periodo no le permiten generar la motivación y orientación que ésta requiere. Los demás profesores, independientemente de la materia, también utilizan esta herramienta pero con un enfoque de evaluación y no de formación. Lamentablemente, la mayoría delega la revisión y orientación de ortografía, redacción y demás habilidades comunicativas (como el debate y la exposición) a la materia de español, por lo que el alumno sólo se ve obligado a cuidar sus elementos del lenguaje en esta asignatura; en las demás lo que importa es que se cubra la información

Aquí tenemos un problema. ¿Qué se evalúa en este ejercicio: la información o la comunicación? Ese es el primer planteamiento que propongo a los participantes. Con respecto a la información el maestro es el especialista que, sin duda, deberá evaluar del alumno, pero ¿qué sucede con la parte comunicativa? ¿Cómo se pretende evaluar las habilidades de comunicación del joven, si los profesores no saben qué observar u orientar en este rubro?

Los alumnos, por su parte, sufren esta doble evaluación. Deberán desarrollar un tema que desconocen frente a compañeros (los que se convierten en decenas de caras y gestos, listos para burlarse o expresar su aburrimiento o desaprobación), lo que genera verdadero estrés en el expositor. Sin olvidar al verdugo que calificará con buena o mala nota su ejercicio. Sí, sé que es un proceso que todos debemos afrontar, pero la mayoría de los estudiantes desconocen qué se les califica en un ejercicio de exposición y cuál es el criterio para asignar tal puntaje.

“Mi maestra dice que para perder el miedo a hablar frente a los demás, los imaginemos con cara de chango”, dijo una alumna. ¿Se imagina? He sabido de otros que sugieren imaginarlos en ropa interior. Otro más confesó su técnica teatral: “Mi profe me dijo que no mire a mis compañeros y que dirija mi mirada al muro del fondo. Que así le hacen los actores en el teatro”, señaló confundido.

Comprarse un piano no te hace pianista. Ser profesor, tampoco asegura que seas consciente de las herramientas no verbales para dirigirte a los demás. “Yo no tengo problema de hablar frente a mis alumnos, pero me desespero porque no me ponen atención y siento que le estoy hablando a la pared”, confesó molesta una maestra de Geografía.

Ante este panorama, el conocimiento de la Kinésica es fundamental para reconocer sus malos hábitos y descubrir sus nuevas posibilidades en herramientas básicas corporales. Los niños se muestran divertidos reconociendo sus actos y se emocionan en cada tip recomendado, aunque los nervios siempre son el elemento más difícil de eliminar. Manos sudorosas, pies torcidos, miradas de evasión y tonos variables de voz, son detalles que se presentaban independientemente del nivel de aprovechamiento de cada alumno. Les atrae la práctica, las herramientas puntuales que deben ejercitar. Les preocupan las burlas y les aterra la posibilidad de quedarse callado u olvidar la secuencia ensayada… o memorizada.

Los más extrovertidos, se mostraban más confiados, con menos temor de ser observados, no obstante, comprendieron que existen otros elementos que deben considerar ante esta confianza que mostraban para potenciar sus habilidades. La práctica, sin duda, más que la teoría es lo que a ellos interesa.

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Los docentes, por su parte se mostraron muy atentos en la teoría del lenguaje no verbal pues saben que cada explicación la pueden aplicar en diversos momentos de su clase y no sólo para el ejercicio de la exposición. Tampoco faltó la soberbia de unos cuantos que consideraban no necesitar estas herramientas al sentirse confiados en su experiencia, pero conforme avanza el contenido se abrieron a la posibilidad de aprendizaje. Confirmamos que la mayoría de los maestros se concentraban tanto en la información a tratar que descuidaban la parte comunicativa del estudiante, pasando por alto los vicios y errores de los jóvenes Además, reconocieron que si no los han formado o guiado para una mejor comunicación personal, cómo pretenden evaluar esta habilidad en los jóvenes.

Aquí es donde encuentro una buena oportunidad para generar una herramienta que mejore el desempeño de nosotros como capacitadores: una guía de evaluación básica para el ejercicio de la exposición escolar en los jóvenes. Aunque generamos algunos puntos, sería de gran utilidad contar con esta herramienta para facilitar mi desempeño.

El problema no es enseñar o guiar a las personas ante esta necesidad. El conflicto está en que esta deficiencia la pretenden solucionar en un curso de pocas horas (el calendario escolar no le permite destinar más espacio de actualización docente) y esperan que, además de económico, con un solo taller sea suficiente para practicar lo que necesitan corregir.

Está en nosotros como especialistas sembrar la semilla que genere la posibilidad de próximas sesiones. La comunicación es dinámica, evoluciona y siempre tendrá nuevos aprendizajes.

Por | 2017-03-16T07:37:03+00:00 Marzo 16th, 2017|Ensayos|Sin comentarios

About the autor:

Carlos Contreras Santillán
Especialista y Asesor en Comunicación Personal, desarrollando programas de formación enfocadas al lenguaje no verbal, expresión oral, liderazgo, personalidad, servicio de calidad, y demás temas relacionados a la comunicación humana, empresarial y profesional. Puedes contactarle en nuestra red.