7 formas de autosabotearte (que creías inofensivas)

7 formas de autosabotearte (que creías inofensivas)

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Muchos afirman que quieren tener éxito: se empeñan en ser más productivos, formarse continuamente y esforzarse cuanto pueden… para luego sabotear su progreso a la primera oportunidad.

Esto puede ocurrir en cualquier etapa de tu profesión; simplemente te conviertes en tu peor enemigo. Quizá un amigo te recomiende hacer una profunda introspección para determinar la causa de tu comportamiento, pero ¿Cómo vas a saber que algo anda mal si o sabes qué es exactamente lo que estás buscando?

Aquí tienes los siete casos más comunes de autodestrucción en el ámbito profesional:

 

1. Tomar atajos


Los más grandes logros en la vida toman tiempo y trabajo duro. Claro, es mucho más interesante leer sobre personas que se volvieron multimillonarias por una gran idea de la noche a la mañana (y aún en esos casos de seguro obvian mencionar todo el trabajo que ocurrió tras bastidores), pero es que en realidad nos encanta leer historias inusuales.

La mayoría de las personas exitosas tuvieron que aplicarse durante miles de horas para producir cosas maravillosas; el tomar atajos puede que surta efecto a corto plazo, pero invariablemente con el tiempo descubrirás que hubieses invertido mejor el tiempo, esforzándote un poco más desde el principio.

 

2. Dejar que el ego y las emociones entren en juego


Éste es un mundo emocional; todos tenemos una opinión acerca de cualquier cosa, y principalmente sobre cómo nos afecta. Pero quienes están verdaderamente enfocados en el éxito no dejan que el odio, las excusas o el resentimiento se atraviesen en su camino, sin importar lo que produzca esa emoción.

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Si bien tu meta debe emocionarte, los sentimientos que te distraen de alcanzarla son los que debes evitar; por ejemplo, envidia hacia quienes están tratando de desarrollar un proyecto similar o hacia quienes ya están un poco más adelantados. En tu profesión, mantén tu ego bien guardado pues no te ayudará en nada.

 

3. Tratar de hacerlo todo tú solo


Es muy poco probable que puedas alcanzar el éxito totalmente en soledad. Trata de pensar en una sola persona que hayas conocido que lo haya logrado: Miguel Ángel pintó la Capilla Sixtina con la ayuda de varios asistentes (y aún así tardó años en terminar).

Parte del éxito es rodearte de personas que te apoyen, ya sea con ideas o con trabajo, a la consecución de tus proyectos… y tú mismo cooperando con el éxito de ellos.

 

4. Terminar las cosas “por terminarlas”


Es importante ser productivo y terminar las cosas a tiempo, pero con frecuencia esta actitud lleva a sacrificar la calidad de lo que haces; mientras más alto es el nivel al cual aspiras, mayor será el nivel de complejidad de tus tareas, y no pretenderás que las terminarás tan rápidamente como cuando empezaste.

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Liderar a 50 personas es muchísimo más difícil que a 5; afronta el reto consciente de que en la medida en que tu trabajo demanda tu atención, hay más y más detalles que cubrir y tiempo que invertir.

 

5. Esperar demasiado


La timidez no es una virtud; Las oportunidades surgen a cada rato, y tan fácilmente como aparecen de la misma forma se van. Existen muchísimas razones más para actuar en un momento dado, que detenerse y simplemente no hacer nada.

Cuando sientas que estás frente a una oportunidad, dedícale tiempo inmediato para sopesar los pros y contras, y una posible planificación a corto y mediano plazo. No lo dejes para después.

 

6. Tomar el camino fácil


No existen respuestas fáciles a tus problemas profesionales (y si las hay, es que no eran problemas, realmente). Solo algunos investigan lo suficiente para ser más inteligentes que la competencia. Eso quiere decir que debes mantenerte constantemente observando, analizando, aprendiendo y ajustándote a la realidad.

No creas que tu talento es suficiente para mantenerte en la delantera; lo más seguro es que otros estén dedicando todo su esfuerzo en superarte (y lo lograrán, si no haces nada al respecto)

 

7. Dejar que otros determinen tu futuro


Nadie va a venir y entregarte el éxito en una bandeja, sólo porque “te lo mereces”. Si dejas que los demás decidan por ti, entonces tendrás lo que los demás quieran. Si quieres que tu futuro sea tuyo, entonces hazlo tu responsabilidad.

Por | 2017-02-15T02:45:03+00:00 Febrero 9th, 2016|Emprendimiento|Sin comentarios