Por: Leopoldo Uprimny Triana. Director de E-motion Corporation, Coordinador Regional del Knesix  Institute y representante en Colombia del Center for Body  Language.


Hoy, después de 4 meses de haberse registrado el primer caso de COVID-19 en Colombia,  puedo decir que el virus no sólo ha cobrado muchas vidas (dejando una marca emocional muy  profunda en las familias que tuvieron las pérdidas), sino también ha puesto a prueba el liderazgo  de quienes nos gobiernan y la solidez de nuestra sociedad. La pandemia nos ha cambiado, nos  cambio en nuestra forma de vivir, de comunicarnos, de hacer negocios, el virus llegó y se  quedará entre nosotros mucho tiempo.  

Para entender lo que significa el COVID NO-VERBAL revisemos la evidencia paleontológica y  antropológica acerca de la evolución humana. Esta indica que durante los últimos 6 millones de  años nos hemos venido comunicado principalmente de manera no verbal. Al comienzo solo nos  comunicamos por medio de sonidos y gestos primitivos y básicos, para luego ir evolucionando  en ejecución y estructura, hasta el comienzo del lenguaje que se estima se dio hace unos  200.000 años. 

Lo anterior me sugiere las siguientes preguntas, ¿cómo el COVID-19 ha afectado nuestra  comunicación no verbal? y ¿qué podemos hacer para sacarle el mayor provecho no verbal a la  pandemia? 

Para responder estas incógnitas podemos comenzar revisando algunos estudios en  neurociencias, que han definido cómo el medio ambiente y los estímulos del entorno son  capaces de modificar la expresión de nuestros genes del ADN, pudiendo también ocasionar  mutaciones y cambios estructurales en las secuencias del famoso espiral de genético. 

Investigaciones sostienen que lo principalmente estimuló estos cambios genéticos y mutaciones  en el ADN, se dieron por el simple hecho de liberar las manos al cambiar de una locomoción  cuadrúpeda y de braquiación, a la bipedestación. Estos aspectos abonaron el sustrato para el  importante desarrollo cerebral y los significativos cambios corporales que se dieron en los  géneros Australopithecus y Homo

Así que, revisando los estudios sobre genética, adaptación y evolución, podemos decir que en  nuestros genes esta la habilidad de comunicarnos de manera no verbal, y que, como lo  mostramos, está más desarrollada que la misma habilidad de comunicarnos con las palabras.  Esto, además esta influenciada por nuestra capacidad sensorial, sistema que siempre está  activo en estados de vigilia o de sueño profundo.  

Nuevamente acudiendo a investigaciones en neurociencias, se estima que cada segundo  nuestros sentidos captan 3 millones de estímulos cada segundo, pero después de los filtros  sensoriales y en especial del tálamo, solo el 1% de ellos serán procesados por el consciente. El  resto se desechará o alimentarán nuestra base de datos de experiencias no conscientes, a la  que podemos denominar instinto o el famoso sexto sentido

Ahora, entendamos cómo el homo sapiens (hombre pensante, hombre moderno) se comunica  de manera no verbal. En mi punto de vista existen 6 principales disciplinas no verbales: la  Kinésica (coloquialmente llamada Lenguaje Corporal), las Expresiones faciales, el  Paralenguaje, la Proxémica, el Háptica y la Apariencia, imagen y marca personal.

 

Mirémoslas independientemente y definámoslas de manera general que son y cómo el COVID 19 las ha afectado y modificado. Adicionalmente daremos algunas recomendaciones para  sacarle el mayor provecho a la pandemia. 

Antes de entrar en cada disciplina es importante explicar que la comunicación no verbal tiene  dos canales de expresión, el canal activo y el canal pasivo. El canal activo se refiere a como  ejecutamos los gestos y el pasivo a cómo los percibimos. En otras palabras, el como nos  comunicamos es el activo, y el pasivo se refiere a la información (consciente o no consciente)  que somos capaces de captar en la interacción humana. Adicionalmente se estima que de lo  que comunicamos, lo no verbal puede tener un peso de entre el 60 y el 80%, es decir nuestro  cuerpo refleja toda emoción y sentimiento sin darnos cuenta, porque  

¡NUESTRO CUERPO HABLA TODO EL TIEMPO! 

  1. Kinésica o Lenguaje Corporal: Es una de las principales disciplinas no verbales y se  refiere al estudio del cuerpo y sus movimientos. En ello podemos incluir la forma de  caminar, de sentarnos, de mantenernos de pie, las diferentes posturas, los movimientos  o no movimiento de las manos, pies, piernos y brazos, etc. 

Respecto a la Kinésica el COVID-19 ha afectado principalmente el canal pasivo.  Estamos en modo supervivencia, estamos temerosos de contagiarnos del virus y así lo  expresa nuestro cuerpo al adoptar posturas cerradas y (como veremos en la Proxémica)  distantes. Cuando nos sentimos agredidos, nuestra gestualidad manual es alta  (cuadrante superior del cuerpo – hombros hacia arriba) y predominan los gestos rígidos  y algunos emblemas1 cerrados, por ejemplo: “mano en stop” indicando “acá no” o “para”;  o el agitar el dedo en látigo lateral diciendo “no puede”, etc. 

¿Cómo sacarle provecho? Comencemos por entender la compleja situación de miedo  que están las personas, pero para lograrlo primero debemos darnos cuenta de ello. Al  mejorar nuestra capacidad sensorial y perceptiva podríamos notar el miedo y prevención  de las personas, y así ajustar nuestro canal activo de comunicación gestual para  ablandar el statu quo de supervivencia de ellos. 

  1. Expresiones faciales: Algunos autores lo incluyen en la kinésica, pero dada su  relevancia, prefiero tratarla de manera independiente. Los estudios de Paul Ekman  (importante psicólogo norteamericano) definió que, el ser humano fruto de la acción e  interacción de los 43 músculos fáciles, el rostro humano es capaz de producir alrededor  de 3.000 expresiones interpretables. 

Para esta disciplina el canal activo en su mayoría es inconsciente y se refleja a través  de movimientos de menos de ½ segundo (microexpresiones faciales), o de expresiones  de estados emocionales que reflejan lo que estamos sintiendo.  

Parte del entrenamiento no verbal del canal activo esta en el poder  ser más consciente de lo no consciente, es decir, el lograr sentir,  percibir e interpretar nuestras propias emociones y sentimientos a  través de las expresiones faciales y corporales. 

1 Un emblema es un tipo de gesto con que tiene un significado específico para algunos grupos o colectividades.

Con el COVID llego el uso del tapabocas, mirémoslo desde la perspectiva del canal  activo y canal pasivo.  

Respecto al canal activo, el tapabocas esta limitando nuestra expresividad facial, con lo  que sugiero aumentar la gestualidad manual (con gestos ilustrativos kinésicos) en  nuestras reuniones virtuales y después también en las presenciales, para así ilustrar de  una mejor manera lo que decimos y acompañamos con las palabras. 

Por la parte del canal pasivo, los tapabocas están bloqueando nuestra lectura facial de  la boca de las personas, con lo que tenemos que mirar más las expresiones y  movimientos presenten en el cuadrante de ojos, cejas y frente, área en la que hay mucha  información no verbal.  

Las sugerencias para sacarle provecho al COVID-19, mientras se puede entrenar en  comunicación no verbal, es el de dejar que el instinto que interprete los gestos. Y desde  la parte del canal activo, trate de expresarse más con los ojos, cejas y frente, gestos  que puede complementarlos con gestos kinésicos (principalmente manos). 

  1. El Paralenguaje: Se conoce también como Paralingüística y hace referencia al estudio  de todas las cualidades adjuntas a la voz. En el paralenguaje estudiamos la prosodia y  la dicción, es decir, aspectos como el timbre, tono, entonación, intensidad, cadencia,  claridad, vocalización, fluidez, perturbaciones paraverbales, etc. 

El COVID-19 nos ha traído un reto paraverbal, y es que es mucho más difícil escuchar  y entender lo que nos dicen las otras personas. Al bloquear (con tapabocas) nuestro  único instrumento para hablar, debemos: 1. Aumentar al menos dos niveles en el  volumen de la voz. 2. Tenemos que aumentar y exagerar la marcación y articulación de  cada letra, vocales y consonantes, vocalizar. 3. Hablar más lento y pausado.  

Lo anterior lo recomiendo no solo en la interacción en la calle, sino también en las actuales reuniones virtuales, claro, aunque normalmente no tenemos tapabocas, lo  anterior es un interesante escenario para practicar, y así posteriormente aplicarlo  cuando se retomen las reuniones y presentaciones a grupos. 

  1. La Proxémica (Proxémia): Estudia el comportamiento humano en función de la  distancia y espacio personal. Hace referencia a la territorialidad que ejerce el individuo  y que espacio le es permitido a las personas (conocidos y no conocidos) abarcar

Edward T. Hall en 1959 fijó los espacios y zonas para la interacción humana, dando un  número de 24 posibles interpretaciones proxémicas, que son producto de la  combinación entre las zonas de interacción con la rotación de los ejes corporales. 

El caso más claro de la violación del espacio personal se da en un ascensor. Cuando  esta lleno, normalmente se viola por desconocidos la zona intima definida por Hall (que  va entre los 15 cms y 45 cms), momento en que las señales pasivas kinésicas y de  expresiones faciales serán claras y evidentes, demostrando incomodidad, protección y  seguramente repulsión. 

En época del COVID- 19 para evitar el contagio del virus, las zonas del espacio intimo  y la zona casual han aumentado del limite normal de 120 cm a un mínimo de 2 metros de distancia entre personas. Esto significa que se fijó un nuevo espacio íntimo personal  del que tenemos que comenzar a administrar y aceptar. 

  1. El Háptica: El término Háptica fue acuñado por primera vez por el psicólogo alemán  Max Dessoir cuando sugirió un nombre académico para sus investigaciones  relacionadas con el sentido del tacto. En griego háptica significa haptόs «palpable» o  haptikόs «adecuado para el tacto». 

Aunque la piel es el órgano más grande del cuerpo humano y es el canal por donde se  percibe gran cantidad de información del entorno, el contacto físico esta restringido en  la interacción social, y con muy pocas otras excepciones, sólo es utilizado en los negocios a través del apretón de manos. 

En este escenario de negocios los canales activos y pasivos hápticos son fundamentales  para recibir y transmitir información acerca del carácter, temperamento, nivel de  autoestima, seguridad, confianza, etc. en las personas. Este fenómeno incluso lo  podemos ver muy evidente en el escenario político, en la llamada foto de la posteridad  entre presidentes. 

El COVID-19 ha cambiado sustancialmente la manera como nos saludamos,  prácticamente los gestos de saludos como el apretón de manos, abrazos o el beso en  el cachete desaparecieron. El efecto social y emocional de estos cambios hápticos y  proxémicos en culturas latinas es mucho mas significativo que en culturas escandinavas  u orientales. 

  1. Apariencia, imagen y marca personal: Todo se reúne en una frase… 

“No hay una segunda oportunidad para generar una buena primera impresión” 

Thorndike (1920), Aronson (1965); Widgery, R. y Webster, B. (1969); Kulta, R. y Kessler,  J. y Solender, E. (1976); Efran, M. (1974); Berscheid, E.y Walster, H. (1974); Algozzine  R., (1976); Baber, R. (1939); Cahnman; W., (1968); Baker, L., (1962); Byrne, D., (1968);  Singh, B., (1964); Walster, E., (1966), entre muchos más investigadores y psicólogos  hablaban del sesgo psicológico de cómo la primera impresión influía en la imagen que  se creaba, y afectaban positiva o negativamente el resto de competencias de una  persona. En otras palabras, si la primera impresión es buena, podría crear la imagen de  una persona amable, inteligente, competente, honesta, entre mochas otras cualidades. 

En la era de la pandemia, se ha visto comportamientos de personas que se hunden en  la depresión, y su mente, cuerpo, alma, y también su apariencia se afectan mostrándose  descuidados y tristes. La Apariencia, Imagen y Marca Personal debe guardar siempre  coherencia y congruencia con lo que somos y con lo que deseamos proyectar. 

Definitivamente lo que hemos visto hoy es que el COVID-19 seguirá con nuestros  durante mucho tiempo, y, cómo lo ha demostrado las neurociencias, el cerebro tiene la  capacidad de ajustarse y adaptarse, pero para ello el primer paso es lograr la  consciencia de la realidad, luego sabiendo y aplicando estas pocas recomendaciones  se puede comenzar a reprogramarlo y ajustarlo a la realidad del COVID NO VERBAL.

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