La profesora Erin Meyer, del instituto INSEAD expone en su libro “El mapa cultural: Rompiendo las barreras invisibles de los negocios globales”, que algunas culturas se expresan en términos explícitos o “Independientes del contexto”, mientras que otras hablan apoyándose más en las circunstancias que rodean a la conversación.

Un ejemplo del extremo que se apoya en el contexto al expresarse, son los chinos; más o menos equilibrados son los Mexicanos, (y cuando se trata de ser explícito, nadie le gana a los norteamericanos).

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Meyer consiguió el ejemplo perfecto de una falla comunicacional producida por el contexto gracias a Elizabeth Shen, quien entrevistó a varios gerentes extranjeros que laboraban en China. Una de las personas fue Pablo Díaz, un ejecutivo mexicano que trabajó en ese país para una compañía textil durante 15 años.

Conversación entre un mexicano y un chino

“En China, el mensaje que escuchas directamente no necesariamente es el mensaje real”, dijo Díaz; “Mis colegas chinos más bien me dan pistas, que me son muy difíciles de captar. Luego de un rato, cuando repaso la conversación, es que logro descubrir lo que realmente quisieron decir al hablarme.”

El ejemplo de la conversación que llevó a Díaz a llegar a esta conclusión está en la página siguiente: