Me hicieron una consulta recientemente a través de nuestro correo electrónico planteando el siguiente escenario: Te acercas a una chica con la que quieres relacionarte en una reunión;  No tienes problemas para desarrollar una conversación amena, y poco a poco los bloqueos de ella (medio cruce de brazos, una pierna delante de la otra,  una mano en el pecho o en el cuello) van cediendo progresivamente.  De pronto se acerca un “competidor” más que dispuesto a meterse en la conversación, y lo hace muy fácil con el simple pretexto de saludarla (Pues da la casualidad que se conocen de la universidad, o del trabajo… ya tienes la idea).  Él le hace una pregunta sobre esa “conexión” en particular (un dato de las clases, o del jefe… etc) y la conversación que tú habías iniciado queda en el limbo.  ¿Qué hacer en ese caso?.

Clave  1: Cuidadosa observación de ella:  Se supone que debiste prevenir situaciones parecidas a ésta analizando progresivamente la disposición de ella a estar contigo, mientras hablaban ustedes dos solos.  ¿Parece distraída o te está prestando atención realmente? ¿Puedes determinar si su sonrisa es auténtica? Pendiente de sus ilustradores, ¿Mantiene sus manos escondidas o reprimidas, o las suelta al hablar?

Clave 2: Estudia su reacción cuando llega su amigo: Este es el paso más importante; aquí es donde determinas cuál es el grado de confianza entre ellos, y el principal inconveniente es que puedes desesperarte por el “enfrentamiento inminente” y asumir que la relación entre ambos es estrecha (ésta es una reacción natural de tu cuerpo, imaginarse el peor escenario posible).  Verifica si el cuerpo de ella se desplaza hacia él o gira para ponerse de frente al saludarle. Mientras más intenso sea este giro, más estrecha será su relación. (Si ella está de brazos cruzados y ni siquiera los suelta para saludarle, no hay mucho que temer) .

Ahora que has determinado qué tan “peligroso” es tu contrincante, es hora de pasar al contraataque.  Sólo recuerda mantener la cabeza fría y el corazón caliente (y no al revés).

Clave 3: Estudia a tu oponente.  Siente su apretón de manos, ¿Es desafiante, fuerte o dominante? (si gira la palma un poco hacia abajo). ¿Cómo modula las palabras cuando se dirige a ella? ¿Tiene un buen volumen de voz? ¿Trata de acercarse a ella o tocarle el brazo cuando le habla? En 60 segundos deberías poder hacer un buen diagnóstico, sólo mantén tu adrenalina a raya.

Clave 4: Monta la ola.  No intentes retornar a la conversación original (a menos que ella expresamente lo haga, lo cual es una excelente señal).  Si no tienes información suficiente para “ingresar” al tema que están tratando, no dudes en hacer preguntas (siempre dirigidas a ella, recuerda que debes mantener su atención).  No pienses demasiado si la pregunta que vas a hacer es “tonta” o inteligente, sólo trata de que no pueda responderse con “sí” o “no”, en cuyo caso estás más que frito.

Clave 5: Canaliza una acción disruptiva: No puedes competir haciendo sólo preguntas una y otra vez, y tampoco puedes forzar que surja de nuevo la anterior conversación. ¡Invítala a tomar algo, y le tocas el brazo en ese instante, señalando con tu cabeza hacia donde quieres llevarla!  Este gesto es decisivo; en la reacción de ella sabrás si tienes esperanzas concretas o no.

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