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Lo que nuestros pies y piernas dicen de nosotros

Aunque parezca que su movimiento y expresión son limitados, nuestros pies y piernas transmiten valiosa información acerca de lo que estamos sintiendo, pensando y sintiendo. Prestamos tanta atención al rostro y a otras partes del cuerpo, que olvidamos la importancia de estas extremidades; es un error que hacemos con frecuencia, olvidando que nuestros pies son la parte más fidedigna de nuestro cuerpo al descifrar intenciones ocultas. Ellos reflejan nuestras verdaderas emociones e intenciones en tiempo real, y pueden ser indispensables en la detección de mentiras.

A lo largo de millones de años, nuestro sistema límbico se aseguró de que nuestras piernas y pies reaccionaran instantáneamente ante cualquier amenaza; otorgándoles, en parte, la responsabilidad de nuestra supervivencia.

  • Por ejemplo, si estás en un cajero automático en horas nocturnas y alguien se te acerca, tus piernas se tensarán inmediatamente, y tus pies se orientarán hacia un ruta de escape.
  • Cruzamos los pies cuando estamos en un ascensor, pero si un grupo de extraños con aspecto sospechoso entra, inmediatamente descruzaremos los pies par huir si es necesario.
  • Estamos hablando con un buen amigo y de repente notamos que uno de su spies está apuntando en la dirección de la calle; de inmediato entendemos que es momento de terminar a conversación pues tiene que irse.
  • ¿Quieres saber si ese grupo hablando en el pasillo está dispuesto a aceptarte? mira si sus pies se mueven para abrirte un espacio; si sólo sus caderas rotan y éstos se mantienen fijos, sigue caminando.
  • Cuando una relación se torna amarga, puede que sigan tomándose de las manos pero sus pies harán todo lo posible por evitarse entre sí.

Todos son ejemplos de reacciones límbicas, reflejadas en nuestros pies y que demuestran nuestras intenciones y sentimientos de una manera precisa.

¿Qué pasa con los pies de una persona que miente?

Cuando las personas comienzan a mentir, saben qué es lo que tienen que decir, pero a menos que sean actores profesionales desconocerán la emoción que acompaña cada una de sus frases.

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Cuando alguien dice la verdad, todo su cuerpo se esfuerza por hacer énfasis en sus palabras; como por ejemplo, levantar levemente los talones del piso, o levantar las cejas. Cuando mentimos, estamos concentrados en la prate verbal (para no contradecirnos), por lo que es improbable que podamos sincronizar estos movimientos corporales.

Cuando decimos la verdad, nuestros pies tienden a separarse y afianzarse en el piso, estableciendo nuestro terreno; si decimos falsedades, nuestros pies se acercarán. Sigue siendo un reflejo límbico muy difícil de evitar.

Otro detalle que no puedes dejar pasar es el gesto de secarse las manos en los pantalones; no sólo es un pacificador (gesto para tranquilizarse), sino que neutraliza la posible sudoración de las palmas en caso de estar mintiendo.

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Acerca de Alejandra Villamediana

Comunicadora digital especialista en marca personal, supervisora de contenidos para lenguajecorporal.org. Devoradora de libros como pasión, cinéfila por convicción. Escríbele a a.villamediana@lenguajecorporal.org